viernes, 7 de junio de 2013

El poeta

Hace poco alguien me dijo medio en serio medio en broma "poeta". Esto hizo que me planteara un asunto que no se me quita de la cabeza desde entonces y al que no paro de darle vueltas: ¿cuándo se convierte alguien en poeta? Vicente Aleixandre decía que la edad determinante para saber si uno es o no poeta es la de treinta años. Hasta entrar en la treintena cualquiera está enamorado y escribe poemas a su amada, normalmente, con perversas intenciones. Acabo de cumplir esa edad y he sentido cierta vanidad literaria porque todavía sigo escribiendo versos e incluso he creado un blog poético. Pero, claro, para continuar siendo poeta ha tenido que haber primero un momento crucial, un hito temporal que marcara un antes y un después, que señalara el punto exacto en que me convertí en poeta. Puedo decir el año, el mes, el día, y casi la hora en que me hice cristiano, en que fui bachiller, licenciado, doctor, en que me casé, en que me convertí en padre, en profesor... pero, ¿cuándo me hice poeta, si es que lo soy? Supongo que para ser poeta hay que escribir un libro pero, sobre todo, publicarlo; o ganar uno de esos premios literarios que tan difícil es conseguir... Lo cierto y verdad es que llevo desde mi más tierna adolescencia escribiendo versos y poemas y todavía no sé si puedo o no considerarme poeta. Los sonetos que escribí en mi adolescencia me provocan una gran vergüenza porque carecen de valor y de calidad. Los poemas que escribo ahora, creo, son mejores, aunque tal vez deba guardar, como decía el latino, mi obra en un cajón durante veinte años y, después, si aún sigue pareciéndome buena, intentar publicarla.

No hay comentarios: