El pan no es la harina. La harina es trigo. Pero el pan es aquello por lo que el trigo es trigo. Es aquello por lo que el trigo es trigo como harinaE. Torre
Hay
algunos autores que tienen la rara capacidad de intuir de qué cosa es
necesario hablar y sobre qué se puede hacer un estudio interesante. El
profesor Esteban Torre, doctor en Medicina y Cirugía y en Filosofía y
Letras, y Catedrático Emérito de Teoría de la Literatura y Literatura
Comparada en la Universidad de Sevilla, pertenece a ese grupo de
escogidos que son capaces de simplificar -de aclarar- los temas más
complejos. Cuando los estudios métricos parecían estancarse como
consecuencia, precisamente, del relativismo posmoderno, Esteban Torre
publicó su Métrica española comparada
que daba cuenta de la naturaleza del verso español incluyéndolo en el
sistema mayor de las lenguas europeas. Del mismo modo, restaba libertad a
todos aquellos que hablaban demasiado apresuradamente del verso libre.
Visión de la realidad y relativismo posmoderno se publica este año para que el lector interesado sea capaz de comprender mejor qué es la posmodernidad y cuándo nace su característica principal: el relativismo. La virtud del libro radica en el hecho de que el profesor Esteban Torre acude directamente a las fuentes de la posmodernidad para llevar a cabo un análisis pormenorizado de las teorías más importantes (las de Popper, Kuhn, Feyerabend o Rorty) y de sus consecuencias.
Esas teorías iniciales se transforman, influidas tal vez por la crisis de valores de la sociedad moderna, en pretextos para la elaboración de sistemas de conocimiento que desvirtúan el espíritu y la intención de aquellos teóricos. La mirada irónica de Esteban Torre se enfrenta a esa tradición científica donde lo profundo debe ser oscuro y desvela las imposturas y las mistificaciones de algunos autores de prestigio (es éste, quizá, el capítulo del libro más crítico con la superchería pseudocientífica de la posmodernidad).
Frente al sistema de falsedades instituido por los teólogos posmodernos, el autor del libro defiende la importancia de la Estética y de los valores artísticos, por encima de modas y de épocas. Es cierto que es difícil señalar cuáles son esos valores, pero no debe ser, sin embargo, una excusa para no intentar, siquiera, aproximarse a la verdad estética e intelectual. Por esa razón, las últimas páginas del libro están dedicadas a mostrar el significado, y el valor literario, de algunos poemas de Quevedo y a hablar de la importancia de la traducción para que esos valores, que existen, no desaparezcan con la lengua original.
Esteban Torre, siguiendo el dictado de Machado, sale en este libro a buscar la Verdad aunque para ello tenga que enfrentarse, incluso, a filósofos ya institucionalizados. Cualquiera menos honesto científicamente habría disimulado su incapacidad para descifrar la siguiente cita con otras citas, también indescifrables: "La diferencia no es lo diverso. Lo diverso es dado. Pero la diferencia es aquello por lo que lo dado es dado. Es aquello por lo que lo dado es dado como diverso". El profesor Torre, en cambio, propone un "curioso ejercicio": sustituir la diferencia por el pan, lo diverso por la harina, y lo dado por el trigo. El resultado lo tienen ustedes al inicio de este artículo y demuestra que, a veces, lo oscuro no es profundo, sino simplemente inútil.
Visión de la realidad y relativismo posmoderno se publica este año para que el lector interesado sea capaz de comprender mejor qué es la posmodernidad y cuándo nace su característica principal: el relativismo. La virtud del libro radica en el hecho de que el profesor Esteban Torre acude directamente a las fuentes de la posmodernidad para llevar a cabo un análisis pormenorizado de las teorías más importantes (las de Popper, Kuhn, Feyerabend o Rorty) y de sus consecuencias.
Esas teorías iniciales se transforman, influidas tal vez por la crisis de valores de la sociedad moderna, en pretextos para la elaboración de sistemas de conocimiento que desvirtúan el espíritu y la intención de aquellos teóricos. La mirada irónica de Esteban Torre se enfrenta a esa tradición científica donde lo profundo debe ser oscuro y desvela las imposturas y las mistificaciones de algunos autores de prestigio (es éste, quizá, el capítulo del libro más crítico con la superchería pseudocientífica de la posmodernidad).
Frente al sistema de falsedades instituido por los teólogos posmodernos, el autor del libro defiende la importancia de la Estética y de los valores artísticos, por encima de modas y de épocas. Es cierto que es difícil señalar cuáles son esos valores, pero no debe ser, sin embargo, una excusa para no intentar, siquiera, aproximarse a la verdad estética e intelectual. Por esa razón, las últimas páginas del libro están dedicadas a mostrar el significado, y el valor literario, de algunos poemas de Quevedo y a hablar de la importancia de la traducción para que esos valores, que existen, no desaparezcan con la lengua original.
Esteban Torre, siguiendo el dictado de Machado, sale en este libro a buscar la Verdad aunque para ello tenga que enfrentarse, incluso, a filósofos ya institucionalizados. Cualquiera menos honesto científicamente habría disimulado su incapacidad para descifrar la siguiente cita con otras citas, también indescifrables: "La diferencia no es lo diverso. Lo diverso es dado. Pero la diferencia es aquello por lo que lo dado es dado. Es aquello por lo que lo dado es dado como diverso". El profesor Torre, en cambio, propone un "curioso ejercicio": sustituir la diferencia por el pan, lo diverso por la harina, y lo dado por el trigo. El resultado lo tienen ustedes al inicio de este artículo y demuestra que, a veces, lo oscuro no es profundo, sino simplemente inútil.
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